Los mejores smartphones resistentes al agua

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La ascendencia de los smartphones en la vida cotidiana es tal que muchos usuarios no pueden (o no quieren) desprenderse de ellos en ningún momento. Tampoco en la playa o en la piscina. Uno de los aspectos en el que más énfasis están poniendo las firmas fabricantes de móviles es en la resistencia al agua. Por un lado, esta faceta puede proteger nuestro terminal de accidentes, y por otro, permite usar el smartphone debajo del agua.

Ahora bien, no es lo mismo un smartphone resistente al agua que un smartphone sumergible. Para certificar la resistencia de un terminal se ha creado un sistema independiente que pone a prueba cada teléfono y le asigna un número IP (Ingress Protection). Así, existen, por ejemplo, IP 55, IP58 o IP67. El primer número se refiere a la resistencia al polvo y el segundo a la resistencia al agua.

Lo más adecuado es informarse bien antes de probar las bondades de nuestro smartphone. Cada firma fabricante da una serie de recomendaciones que debemos seguir al pie de la letra si no queremos ver como nuestro teléfono sufre una avería de consideración. O dicho de otro modo, una cosa es la publicidad con la que se vende un smartphone, y otra la realidad.

Sony está siendo la abanderada de los dispositivos móviles sumergibles. Tanto en el caso de las tabletas como de los smartphones, los nipones incluyen en sus campañas publicitarias referencias a su resistencia al agua. Es el caso del flamante Sony Xperia Z2, uno de los mejores teléfonos de la actualidad. Si buscas un smartphone sumergible, esta es sin duda una de las opciones más seguras y eficaces.

No obstante, en la propia web de Sony avisan: “Las cubiertas deben estar cerradas. Solo en agua dulce, hasta 1.5 m durante 30 minutos”. Es decir, debemos asegurarnos de que el terminal está perfectamente sellado en el momento del chapuzón, no usarlo en el mar y no permanecer dos horas nadando con él. La firma independiente Strategy Analitics se ha encargado de certificar que el Xperia Z2 cumple con el IP55 y el IP58, lo que significa que el teléfono está protegido contra los chorros de agua de baja presión desde todas las direcciones y que puede ser mantenido bajo agua dulce durante un máximo de 30 minutos y sin sobrepasar los 1.5 metros de profundidad.

Aunque el Z2 es el referente en este aspecto, no es el único smartphone resistente al agua. El Samsung Galaxy S5 tiene certificado IP67, es decir, más resistente al polvo que el Z2, pero menos resistente al agua. Los surcoreanos también tienen otro terminal con certificado IP67: el Galaxy S4 Active. En el caso del reciente HTC One M8 tenemos una certificación IPX3, lo que supone que resiste el agua de lluvia, pero no la inmersión. Y no solo en la gama alta podemos encontrar terminales resistentes al agua. Motorola asegura que su Moto G sobrevive a salpicaduras, así como el Nokia Lumia 800.

En definitiva, la resistencia al agua y la capacidad de inmersión es una característica un tanto dudosa. Muchos usuarios ni siquiera están interesado en ello. Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer es asegurarnos bien de las recomendaciones que nos hace el fabricante. Los smartphones son demasiado caros para estropearlos por un “a ver si funciona debajo del agua”…

David Rubio

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